Voy a mear tu acolchado
porque soy mucho más viejo que vos
y no me importa
nada
y no adivinarás
que sólo lo hago para cuidarte
vos sos
mi ídolo
te amo.
domingo
sábado
a Roberto Bolaño
Soñé un invierno infinito. La
gente empezaba a aburrirse de mirar la tele.
Soñé que Mariela no podía mirarme
a los ojos.
Soñé que un hombre y una mujer se
enamoraban desesperadamente de mí, siendo ellos una pareja estable. Los
convencía de tener relaciones sadomasoquistas los tres juntos y les regalaba mi
lluvia dorada. Ellos la recibían como devotos evangélicos que asisten a un
exorcismo. Ambos eran policías.
Soñé que una libélula se posaba
en mi hombro y yo no sentía nada de miedo. Ella me decía “no corre prisa,
ammari” y “no pasa naranjú, hermano”, ambas frases al mismo tiempo, y yo las entendía sin la menor dificultad. Me mordía suavemente el cuello y se iba.
Soñé que un presidente se paraba
en la plaza central, decía “perdón” y se quemaba, triste y con mucha paz.
Soñé que Sergio me pedía un
cigarrillo. Yo me sacaba un zapato y vomitaba adentro sin parar. El zapato
nunca se llenaba. Sergio no me sostenía el pelo.
Soñé que las Islas Caimán eran la
espalda de un caimán gigante. El caimán se despertaba después de muchísimo
tiempo y se rascaba toda la guita sucia que tenía encima.
Soñé que Mariela no podía mirarme
y tenía ganas de hablarme pero tampoco podía.
Soñé que estaba de vuelta en la
escuela siendo un niño de tercer grado. En el recreo había un nene y una nena
haciendo el 69 con el delantal puesto. Al lado, varios chicos jugaban a la
tapadita con figuritas de Digimon. Un nene coreano cantaba descalzo. Yo conversaba
con una amiga sobre una pintura y no sentía vergüenza de rascarme el culo pero
no lo hacía porque no me picaba.
Soñé que Noelia paraba el
tránsito en avenida Corrientes para contar un chiste espléndido. El chiste era
tan bueno que nadie se reía: la gente dejaba de mirar vidrieras y de comprar
libros, otros se bajaban de los autos, y todos juntos la aplaudían cada vez más
fuerte con una expresión muy seria y comprometida. A ella le agarraba un ataque
de ansiedad, robaba un auto, iba hasta el bajo y se suicidaba en el río.
Soñé que tenía un tercer ojo pero
estaba bizco.
Soñé que llegaba a una ciudad
donde las personas no usaban dinero y no charlaban. En los locales, la gente
pagaba recitando pasajes de poemas o cantando canciones. Los más pobres
repetían incansablemente “to”.
Soñé que tenía un perro más bueno
que Lassie y más malo que Maradona.
Soñé que todos los integrantes de
bandas tributo a Led Zeppelin eran perdonados por cien años.
Soñé un sueño compartido con
todos los habitantes la ciudad: había un viento tan fuerte que la gente
prefería despertarse transpirada a las tres y media de la mañana, siendo que
tenían que levantarse a las seis para ir a trabajar. Yo paseaba por las calles
y me encontraba con mis amigos, los de todos los tiempos. Todos nos
desnudábamos y armábamos con nuestra ropa una precaria aladelta descomunal. Nos
agarrábamos de un borde y planeábamos por la ciudad. Entre las risas y el
vértigo, cantábamos una canción anónima.
Soñé que viajaba en el 39. Antes
de llegar al centro se subía una chica más alta que yo, con más años y con un
pelo castaño claro lacio muy largo y un flequillo muy corto. Sacaba seis
veinticinco y me miraba al mismo tiempo que yo me daba cuenta que la estaba
mirando. Venía directamente hacia mí. Me despertaba antes de que llegara. Pucha,
che.
Soñé que Mariela no podía mirarme
porque, si lo hacía, se iba convirtiendo poco a poco en sal de mesa y yo, en
carnicero. La besaba justo debajo de las orejas y me iba.
Soñé que Freud revivía. Escribía
un tango y volvía a morir.
Soñé con la conocida historia de San Agustín, patrono de los que buscan a Dios (y de los cerveceros, grabadores y teólogos), en su viaje místico y accidental con los indios Onas al cerro Uritorco. Sueño pedorro con final abrupto y más pedorro. Me desperté escuchando el cuarteto que ponen a todo volumen los del kiosco de abajo a las ocho de la mañana.
Soñé con la conocida historia de San Agustín, patrono de los que buscan a Dios (y de los cerveceros, grabadores y teólogos), en su viaje místico y accidental con los indios Onas al cerro Uritorco. Sueño pedorro con final abrupto y más pedorro. Me desperté escuchando el cuarteto que ponen a todo volumen los del kiosco de abajo a las ocho de la mañana.
Soñé que había un dictador
mundial. Su primer mandato era suprimir los números pares. Se suicidaba el 87%
de la población obsesivo-compulsiva.
Soñé con una sociedad futurista
en la que ya no quedaban abuelas que supieran tejer, ni crochet ni dos agujas.
En cambio, muchas sabían tocar algún instrumento musical y la mayoría era
campeona de Pump.
Soñé que descubría que la lluvia
era el pis sagrado de todos los perros que efectivamente fueron al cielo.
Soñé que todas mis alumnas de
chelo de Soldati se ponían de acuerdo para tocar un tema de System of a Down.
Lo tocaban mejor que nadie y yo lloraba de la emoción.
Soñé que yo era Mariela y elegía
no mirarme. Ese día me desperté y la perdoné.
Soñé que todos llegaban tarde a
mi funeral y mi cadáver sonreía.
viernes
jueves
cartuchera azul
En la casa de
mi madre, que supo ser también la mía, más aún durante la infancia, hay una
cartuchera con todas sus herramientas de manicura y pedicura. Todos en la casa
la nombramos la cartuchera azul. Era
muy normal que un domingo a la hora de la merienda alguien dijese “¿me traés la
cartuchera azul?”. Esta cartuchera siempre ocupó el mismo lugar en su
habitación: del lado derecho del placard, en el estante justo arriba de la
tele.
Desde hace
algunos años, ir a buscarla genera para mí un instante especial de soledad que aprovecho para sacar del mismo estante repleto
de cosas que casi no se usan el álbum de fotos de ese único cumpleaños de
quince al que fuimos juntos. ¿Te acordás el frío que hizo y que no conocías casi a
nadie? ¿Y lo mucho que bailamos? Hay dos fotos, casi al final, en las que
saliste especialmente linda. Por si no te alcanzaba ya con ser todos los días
la persona más hermosa que conozco, agregaste dos instantes específicos en los
que condensaste toda la belleza de todos tus tiempos. En la primera se te ve
muy resuelta, “fresca” como dirían las viejas. La clave creo que está en la
mirada y la curva que forman los labios hacia uno de los lados. En la otra,
para ser objetivos, estás un poco menos linda (como si se pudiera ser objetivo
con la belleza), pero tu sonrisa denota tanta alegría que me resulta imposible
mirarte y no acompañar siempre tu gesto con todo mi amor.
miércoles
llegar temprano
Como sólo podía esperar, entré a un local cerca de la esquina para hacer pasar el tiempo mirando los discos. En una de esas hasta me compraba uno.
Distraído en las tapas, sin que percibiera su llegada,
entra,
me besa la espalda,
y escapa.
Distraído en las tapas, sin que percibiera su llegada,
entra,
me besa la espalda,
y escapa.
martes
(los días provisorios)
Hoy abrí mi caja
para reencontrarme con el vacío y la muerte
memorias acartonadas
hojas secas
atajos inservibles
un arma inútil
la estatua de una heroína ridícula
mi cara dibujada en un papel de lija
pilares rodeados de basura
rompí mi caja
liberé a mi camello
empecé a caminar.
para reencontrarme con el vacío y la muerte
memorias acartonadas
hojas secas
atajos inservibles
un arma inútil
la estatua de una heroína ridícula
mi cara dibujada en un papel de lija
pilares rodeados de basura
rompí mi caja
liberé a mi camello
empecé a caminar.
lunes
casi todo
A veces me gusta exagerar y sentir que soy el aire que mantiene
/ firmes las ruedas de tu bicicleta
la sombra de la nube que te salva el mediodía
la página del libro que te hace llorar en el colectivo
la caricia que se transforma en el mejor sostén para tus tetas
"el viento del mar peinar tu pelo"
la noche que te abraza en una cucharita eterna.
/ firmes las ruedas de tu bicicleta
la sombra de la nube que te salva el mediodía
la página del libro que te hace llorar en el colectivo
la caricia que se transforma en el mejor sostén para tus tetas
"el viento del mar peinar tu pelo"
la noche que te abraza en una cucharita eterna.
domingo
yavinfinito
Acá en el norte
(tierra de los perros marmolados)
hay un pueblito
muy lindo y pequeño él
le dicen Yavi
además de su belleza casi infinita
Yavi tiene muchas particularidades
que comparadas con mi pegajosa ciudad natal
clasifico como rarezas
las casas son todas (o casi todas) de barro
ladrillos de barro unidos por barro
también son de barro sus murallas
algunas de ellas
en vez de estar coronadas contra posibles maleantes
con hileras irregulares de botellas rotas
dejan brotar en su parte más alta
una incontable cantidad de cactus diminutos
hay un hombre con la cara deformada
de un lado por una cicatriz
del otro por un buche enorme de coca
que se pasea casi sin fin en un auto
con un cartel en el parabrisas que reza vendo
en una ida y vuelta constante
por este pueblo de tan pocas cuadras
hay una niñita
una casi encargada de casa
que se queda hasta las tres de la mañana mirando la gata salvaje
que le gusta mucho dormir
que nunca sueña pero cuando sueña lindo es con Jesús y la interrumpen
que cuando canta canta canciones de la iglesia
que no se quiere enamorar ni casarse
que cumple el 15 de febrero y está feliz de que no sea el 14
hay un local
cuya entrada dice despensa comidas
adentro hay una señora muy amable y simpática
que sirve desayunos almuerzos meriendas cenas y otra vez desayunos
extremadamente baratos
y te deja quedarte a ver karate kid 4
cuando ya terminaste de merendar
y te despide siempre con una sonrisa
hay un camino no muy largo
sí muy hermoso
que te lleva hasta un pueblo más chico
al que llaman Yavi Chico
que no tiene ni una plaza
y muy pocas sombras guarda
(en especial a la hora de la siesta)
bajo esos árboles llorones
que a veces están al borde de un terreno privado
que tiene un burro
que te mira fijo
que se te acerca sin que lo notes
que te gruñe casi como un carnívoro
para llegar a ese pueblito
y también para quedarte y para volver
lo único que tenés que repetir incansablemente es
buenas
hay (lástima que haya) un proto-porteño
andá a saber de dónde es
muy canchero el tipo
que vende colitas de zorro hechas con cordones
que imita a locutores y relatores de fútbol
que invita a coger a una señora que conoció hace media hora
a los gritos
en la calle principal
pero no usa la palabra coger
qué vivo él
hay unas montañas petisas
al lado del río
donde uno escucha la eterna y constante caricia del viento a los árboles
y el gracioso revoloteo de unos pájaros de juguete
y los gritos de apellidos del partido
y unos aullidos de chanchos
y la voz interior
que seguramente suene más feliz
y más madura
hay una lluvia suave
que a veces dura tan poco que cuando la notás ya se fue
y a veces dura tanto
que acompaña la siesta musiqueando el techo de chapa
y tanto más dura
que también te canta el arrorró
te tapa bien con la bolsa de dormir
te da el beso de las buenas noches
y te despierta a la mañana siguiente con unos mates
hay una chica
una persona
en un bar
que dos o tres veces me engañó
imitando increíblemente por un instante ínfimo e inolvidable
la imagen de la Maga
haciendo caso omiso del tiempo y el espacio
olvidándose de la debilidad de los mortales
hay una placita
con un cartel en la entrada que dice
los patitos
las únicas personas que la habitan
son
una mujer disfrazada de chola
y dos hombres disfrazados de militares
con bigote y todo
que estacionaron justo enfrente dos vehículos enormes
monstruosos y destructivos
no hay señal en todo el pueblo
pero si uno sube al cerro
que no es difícil
puede ver
a Yavi convertido en maqueta
las gigantes y caricaturescas nubes
las largas cadenas de montañas áridas y nevadas
un atardecer que exagera el cielo con sus pinceladas de acuarelas rojizas
y de yapa
se pueden mandar unos mensajes cariñosos
o llamar y avisar que la vida sigue
más hermosa y apunada que de costumbre.
(tierra de los perros marmolados)
hay un pueblito
muy lindo y pequeño él
le dicen Yavi
además de su belleza casi infinita
Yavi tiene muchas particularidades
que comparadas con mi pegajosa ciudad natal
clasifico como rarezas
las casas son todas (o casi todas) de barro
ladrillos de barro unidos por barro
también son de barro sus murallas
algunas de ellas
en vez de estar coronadas contra posibles maleantes
con hileras irregulares de botellas rotas
dejan brotar en su parte más alta
una incontable cantidad de cactus diminutos
hay un hombre con la cara deformada
de un lado por una cicatriz
del otro por un buche enorme de coca
que se pasea casi sin fin en un auto
con un cartel en el parabrisas que reza vendo
en una ida y vuelta constante
por este pueblo de tan pocas cuadras
hay una niñita
una casi encargada de casa
que se queda hasta las tres de la mañana mirando la gata salvaje
que le gusta mucho dormir
que nunca sueña pero cuando sueña lindo es con Jesús y la interrumpen
que cuando canta canta canciones de la iglesia
que no se quiere enamorar ni casarse
que cumple el 15 de febrero y está feliz de que no sea el 14
hay un local
cuya entrada dice despensa comidas
adentro hay una señora muy amable y simpática
que sirve desayunos almuerzos meriendas cenas y otra vez desayunos
extremadamente baratos
y te deja quedarte a ver karate kid 4
cuando ya terminaste de merendar
y te despide siempre con una sonrisa
hay un camino no muy largo
sí muy hermoso
que te lleva hasta un pueblo más chico
al que llaman Yavi Chico
que no tiene ni una plaza
y muy pocas sombras guarda
(en especial a la hora de la siesta)
bajo esos árboles llorones
que a veces están al borde de un terreno privado
que tiene un burro
que te mira fijo
que se te acerca sin que lo notes
que te gruñe casi como un carnívoro
para llegar a ese pueblito
y también para quedarte y para volver
lo único que tenés que repetir incansablemente es
buenas
hay (lástima que haya) un proto-porteño
andá a saber de dónde es
muy canchero el tipo
que vende colitas de zorro hechas con cordones
que imita a locutores y relatores de fútbol
que invita a coger a una señora que conoció hace media hora
a los gritos
en la calle principal
pero no usa la palabra coger
qué vivo él
hay unas montañas petisas
al lado del río
donde uno escucha la eterna y constante caricia del viento a los árboles
y el gracioso revoloteo de unos pájaros de juguete
y los gritos de apellidos del partido
y unos aullidos de chanchos
y la voz interior
que seguramente suene más feliz
y más madura
hay una lluvia suave
que a veces dura tan poco que cuando la notás ya se fue
y a veces dura tanto
que acompaña la siesta musiqueando el techo de chapa
y tanto más dura
que también te canta el arrorró
te tapa bien con la bolsa de dormir
te da el beso de las buenas noches
y te despierta a la mañana siguiente con unos mates
hay una chica
una persona
en un bar
que dos o tres veces me engañó
imitando increíblemente por un instante ínfimo e inolvidable
la imagen de la Maga
haciendo caso omiso del tiempo y el espacio
olvidándose de la debilidad de los mortales
hay una placita
con un cartel en la entrada que dice
los patitos
las únicas personas que la habitan
son
una mujer disfrazada de chola
y dos hombres disfrazados de militares
con bigote y todo
que estacionaron justo enfrente dos vehículos enormes
monstruosos y destructivos
no hay señal en todo el pueblo
pero si uno sube al cerro
que no es difícil
puede ver
a Yavi convertido en maqueta
las gigantes y caricaturescas nubes
las largas cadenas de montañas áridas y nevadas
un atardecer que exagera el cielo con sus pinceladas de acuarelas rojizas
y de yapa
se pueden mandar unos mensajes cariñosos
o llamar y avisar que la vida sigue
más hermosa y apunada que de costumbre.
sábado
frío de agosto
¿Cómo se te ocurrió?
a nadie
o casi nadie le gusta la idea
¿cómo se te ocurrió?
pero es brillante
sé que tus vecinos van preparando tu llegada
y aun así sos una sorpresa
para algunos una trompada de lleno en la jeta
para mí
el gran compañero
inspirador
crudo
amable (digno de amar
porque la otra acepción no
esa sí que no) (qué cosa el sí que no)
solemne
y tan simple
sobre todo tan simple
frío de agosto
vos que nos transformabas en muñecos de michelin cuando éramos pequeños
nos ayudabas a comer la sopa
(qué rica que es ahora)
nos encendías la salamandra
nos ponías una bufanda
(qué lindas que son ahora)
vos
que me regalabas un jeep
me llovías todos los cumpleaños
(qué linda la lluvia)
me ponías esas pantuflas de perro
me dabas tantos chalequitos de lana que parecían hechos por mi mamá
pero seguro los hiciste vos
me traías a la abuela
capaz al abuelo
a mis amigos
y a todos los demás
vos
sí vos
frío de agosto
¿dónde estás ahora
dónde te metiste?
¿acaso te están obligando?
¿te sostienen
te retienen
te atajan?
¿quién se llevó tu amor?
volvé
por favor
porque aunque los amantes vanaglorien la primavera
fundamenten en sus flores un nuevo brote de pasión
o anden de la mano sin que se les enfríen
(como si se pudiera enfriar el amor)
y los científicos
esos toditos de blanco
justifiquen con tanto método
que las hormonas
que las feromonas
que las esporas
que la testosterona
que el retículo endoplasmático liso
y el aparato de golgi
todos esos y los demás
saben
todos
sabemos
que vos sos la mejor excusa
y el mejor momento
(porque podés convertirte en momento)
para apachucharse
enredarse entramarse entregarse
desarmarse
desarmarse de armas
desarmarse de armaduras
desarmarse de culturas
y cultivarse
porque cualquiera se despoja de sus pojas con la florcita cantando en la ventana
pero vos
vos
frío solemne
crudo y sencillo agosto
vos volvés ritual lo despensado
acentuás lo indispensable
recordás lo impensable
pero más que nada volvé
y ya volviste
(tanto te estuve escribiendo, che)
a regalarme como siempre
como ritual
aniversario
(tanto hace ya que nos conocemos)
esa lluvia linda
(cómo me creciste)
esa lluvia compañera que acaricia
cala todas las capas pero acaricia
y también golpea
para recordarme que estoy acá
que soy
qué soy
quién soy
gracias
frío de agosto
te pido algo más todavía
(ya no sé cómo esperarte de nuevo)
le dejo a tus vientos unos abrazos
llevalos por la costa hacia el norte
por las montañas al sur
y uno más bien para arriba
son fuertes pero livianos
cuidalos.
a nadie
o casi nadie le gusta la idea
¿cómo se te ocurrió?
pero es brillante
sé que tus vecinos van preparando tu llegada
y aun así sos una sorpresa
para algunos una trompada de lleno en la jeta
para mí
el gran compañero
inspirador
crudo
amable (digno de amar
porque la otra acepción no
esa sí que no) (qué cosa el sí que no)
solemne
y tan simple
sobre todo tan simple
frío de agosto
vos que nos transformabas en muñecos de michelin cuando éramos pequeños
nos ayudabas a comer la sopa
(qué rica que es ahora)
nos encendías la salamandra
nos ponías una bufanda
(qué lindas que son ahora)
vos
que me regalabas un jeep
me llovías todos los cumpleaños
(qué linda la lluvia)
me ponías esas pantuflas de perro
me dabas tantos chalequitos de lana que parecían hechos por mi mamá
pero seguro los hiciste vos
me traías a la abuela
capaz al abuelo
a mis amigos
y a todos los demás
vos
sí vos
frío de agosto
¿dónde estás ahora
dónde te metiste?
¿acaso te están obligando?
¿te sostienen
te retienen
te atajan?
¿quién se llevó tu amor?
volvé
por favor
porque aunque los amantes vanaglorien la primavera
fundamenten en sus flores un nuevo brote de pasión
o anden de la mano sin que se les enfríen
(como si se pudiera enfriar el amor)
y los científicos
esos toditos de blanco
justifiquen con tanto método
que las hormonas
que las feromonas
que las esporas
que la testosterona
que el retículo endoplasmático liso
y el aparato de golgi
todos esos y los demás
saben
todos
sabemos
que vos sos la mejor excusa
y el mejor momento
(porque podés convertirte en momento)
para apachucharse
enredarse entramarse entregarse
desarmarse
desarmarse de armas
desarmarse de armaduras
desarmarse de culturas
y cultivarse
porque cualquiera se despoja de sus pojas con la florcita cantando en la ventana
pero vos
vos
frío solemne
crudo y sencillo agosto
vos volvés ritual lo despensado
acentuás lo indispensable
recordás lo impensable
pero más que nada volvé
y ya volviste
(tanto te estuve escribiendo, che)
a regalarme como siempre
como ritual
aniversario
(tanto hace ya que nos conocemos)
esa lluvia linda
(cómo me creciste)
esa lluvia compañera que acaricia
cala todas las capas pero acaricia
y también golpea
para recordarme que estoy acá
que soy
qué soy
quién soy
gracias
frío de agosto
te pido algo más todavía
(ya no sé cómo esperarte de nuevo)
le dejo a tus vientos unos abrazos
llevalos por la costa hacia el norte
por las montañas al sur
y uno más bien para arriba
son fuertes pero livianos
cuidalos.
viernes
hamaca
Solo verte
sopla
no ser escapa dibujándote
blanco foto
vueltas
el tiempo y su arena yéndose
en invierno
ríe
el cielo en tu colchón se condensó
pienso lluevo
el mar
las lágrimas el espejo abrazó
que no importa
vuelo
lo que sí existe festejemos hoy
amo siempre
creo.
sopla
no ser escapa dibujándote
blanco foto
vueltas
el tiempo y su arena yéndose
en invierno
ríe
el cielo en tu colchón se condensó
pienso lluevo
el mar
las lágrimas el espejo abrazó
que no importa
vuelo
lo que sí existe festejemos hoy
amo siempre
creo.
jueves
cielo justificado
Cuando estoy con vos me siento tan alto
que bajar no se me ocurre en ningún momento,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo sentir el dulce sabor de las nubes,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que cualquier sonido que no sea tu voz me llega muy tarde, si es que lo percibo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo usar el puro celeste del cielo para pintar mis zapatillas,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que las bocinas de los aviones ya no están al pedo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que no podemos mojarnos, porque la lluvia nace más abajo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que todo lo que pasa en tierra es insignificante y diminuto,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo ver el principio y el final del arco iris,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que estirando los brazos podría darte el sol o la luna, depende de la hora
cuando estoy con vos me siento tan alto,
tan alto...
que bajar no se me ocurre en ningún momento,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo sentir el dulce sabor de las nubes,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que cualquier sonido que no sea tu voz me llega muy tarde, si es que lo percibo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo usar el puro celeste del cielo para pintar mis zapatillas,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que las bocinas de los aviones ya no están al pedo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que no podemos mojarnos, porque la lluvia nace más abajo,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que todo lo que pasa en tierra es insignificante y diminuto,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que puedo ver el principio y el final del arco iris,
cuando estoy con vos me siento tan alto
que estirando los brazos podría darte el sol o la luna, depende de la hora
cuando estoy con vos me siento tan alto,
tan alto...
miércoles
improvisación malhumorada n°17
se ve que el tipo iba caminando por la calle
y entonces se genera un accidente geográfico de la nada
el tipo agarra el paraguas
se tapa la nariz con la mano izquierda
y salta
¿qué pasó?
el chabón iba a la farmacia
a comprar ibu400
pero lo agarró la policía
porque tenía muchas mariposas muertas en el bolsillo
el bolsillo interior del sobretodo
tenía una colección de veintisiete mariposas exóticas
cada una más llamativa y colorida que la otra
pero esa no fue la causa por la que lo encarcelaron de por vida
la cuestión es que el tipo había matado al presidente
y le había escupido la cara
¿cómo lo encontraron?
el accidente geográfico fue generado por una mariposa, al otro lado del mundo
una mariposa que él no había podido capturar varios años atrás
pero la había dejado maltrecha
la mariposa, para vengarse, conocedora del efecto que lleva su nombre
sólo tuvo que aletear un poco más fuerte de lo normal
(fin)
y entonces se genera un accidente geográfico de la nada
el tipo agarra el paraguas
se tapa la nariz con la mano izquierda
y salta
¿qué pasó?
el chabón iba a la farmacia
a comprar ibu400
pero lo agarró la policía
porque tenía muchas mariposas muertas en el bolsillo
el bolsillo interior del sobretodo
tenía una colección de veintisiete mariposas exóticas
cada una más llamativa y colorida que la otra
pero esa no fue la causa por la que lo encarcelaron de por vida
la cuestión es que el tipo había matado al presidente
y le había escupido la cara
¿cómo lo encontraron?
el accidente geográfico fue generado por una mariposa, al otro lado del mundo
una mariposa que él no había podido capturar varios años atrás
pero la había dejado maltrecha
la mariposa, para vengarse, conocedora del efecto que lleva su nombre
sólo tuvo que aletear un poco más fuerte de lo normal
(fin)
martes
- .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... [x7]
- ...
- ....
- ...
- ....
- ¿Cómo te llamás?
- ....
- ...
- Como el cielo.
- Ah...
- ....
- ...
- ....
- ¿El cielo tiene nombre?
- Ahjá.
- Y, ¿cómo se llama?
- Cielo.
- Claro, qué torpe.
- ....
- ¿Cuántos años tenés?
- Diecinueve.
- Y mañana, ¿cuántos vas a tener?
- Diecinueve.
- ¿Y pasado?
- Diecisiete.
- Ya me parecía. ¿Hace mucho que...?
- Sí.
- Mm...
- ....
- ...¿No querés tomar un té?
- No.
- ¿Segura?
- Sí.
- (Qué ojos hermosos)... ¿Te gustan los M&M?
- Mmhj'.
- A mí también. Mis favoritos son los rojos.
- ....
- ¿A vos c...
- Los verdes.
- ...
- Son mucho mejores.
- ...
- ....
- ...
- ....
- [suspira]...
- ....
- ...
- ....
- ¿Conocés a Juan?
-No.
- Él casi siempre aprende.
- Mm.
- ¿Segura que no querés tomar un té?
- Sí.
- ¿Sí "segura" o sí "quiero"?
- Segura.
- ¿Y un café?
- No me gusta.
- ¿Algo para comer?
- Mmh....
- ¿Un alfajor?
- De maicena.
- Dale...
- .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... (es muy amable) .... .... .... .... .... (pero no sabe....) .... .... (quiere llenar los huecos) .... (callarse) .... .... .... .... .... .... .... .... ....
- Tomá.
- Gracias.
- ...
- (mmh.... qué rico....) ....
- ¿Y el...?
- Se fue.
- ¿Pero está por acá o...?
- No.
- Ah... Disculpá (qué boludo, era obvio).
- No importa.
- ...
- ....
- ¿Estás nerviosa?
- No.
- No te creo.
- No estoy nerviosa.
- ...
- (qué rico) ....
- ...
- ....
- ...
- (mmh.... me comería otro....) .... [mira de reojo al muchacho]
- ¿No tenés frío? Apenas tenés un saquito...
- No, estoy bien.
- Ah... (qué lindo pelo)
- ....
- ¿En qué viniste?
- Caminando.
- ¿¡Caminando!? ¿¡Con este frío!?
- Sí.
- ...
- Estoy acá nomás.
- Igual, ¡estás re desabrigada!
- ....
- ¿Y cómo te diste cuenta?
- ¿Mm?
- De...
- Ah....
- ...
- ....
- ...
- No sé.... lo sentí.
- Qué... ¿Te dolió?
- No, no. Lo sentí de otra forma, no en el cuerpo.
- Ah.
- Bah.... sí, en el cuerpo también, pero me refiero a....
- Sí, te entiendo.
- ....
- ...
- ....
- ...
- .... [mira de reojo al muchacho]
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- Llamálo.
- ¿Mm?
- Llamá al médico.
- ...
- ....
- Pero está atendiendo en la otra sala.
- ¡Por favor! ....
- ¿.?
- Llamálo.
- ...
- Está naciendo.
- ...
- ....
- ...
- ....
- ¿Cómo te llamás?
- ....
- ...
- Como el cielo.
- Ah...
- ....
- ...
- ....
- ¿El cielo tiene nombre?
- Ahjá.
- Y, ¿cómo se llama?
- Cielo.
- Claro, qué torpe.
- ....
- ¿Cuántos años tenés?
- Diecinueve.
- Y mañana, ¿cuántos vas a tener?
- Diecinueve.
- ¿Y pasado?
- Diecisiete.
- Ya me parecía. ¿Hace mucho que...?
- Sí.
- Mm...
- ....
- ...¿No querés tomar un té?
- No.
- ¿Segura?
- Sí.
- (Qué ojos hermosos)... ¿Te gustan los M&M?
- Mmhj'.
- A mí también. Mis favoritos son los rojos.
- ....
- ¿A vos c...
- Los verdes.
- ...
- Son mucho mejores.
- ...
- ....
- ...
- ....
- [suspira]...
- ....
- ...
- ....
- ¿Conocés a Juan?
-No.
- Él casi siempre aprende.
- Mm.
- ¿Segura que no querés tomar un té?
- Sí.
- ¿Sí "segura" o sí "quiero"?
- Segura.
- ¿Y un café?
- No me gusta.
- ¿Algo para comer?
- Mmh....
- ¿Un alfajor?
- De maicena.
- Dale...
- .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... (es muy amable) .... .... .... .... .... (pero no sabe....) .... .... (quiere llenar los huecos) .... (callarse) .... .... .... .... .... .... .... .... ....
- Tomá.
- Gracias.
- ...
- (mmh.... qué rico....) ....
- ¿Y el...?
- Se fue.
- ¿Pero está por acá o...?
- No.
- Ah... Disculpá (qué boludo, era obvio).
- No importa.
- ...
- ....
- ¿Estás nerviosa?
- No.
- No te creo.
- No estoy nerviosa.
- ...
- (qué rico) ....
- ...
- ....
- ...
- (mmh.... me comería otro....) .... [mira de reojo al muchacho]
- ¿No tenés frío? Apenas tenés un saquito...
- No, estoy bien.
- Ah... (qué lindo pelo)
- ....
- ¿En qué viniste?
- Caminando.
- ¿¡Caminando!? ¿¡Con este frío!?
- Sí.
- ...
- Estoy acá nomás.
- Igual, ¡estás re desabrigada!
- ....
- ¿Y cómo te diste cuenta?
- ¿Mm?
- De...
- Ah....
- ...
- ....
- ...
- No sé.... lo sentí.
- Qué... ¿Te dolió?
- No, no. Lo sentí de otra forma, no en el cuerpo.
- Ah.
- Bah.... sí, en el cuerpo también, pero me refiero a....
- Sí, te entiendo.
- ....
- ...
- ....
- ...
- .... [mira de reojo al muchacho]
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- ....
- ...
- Llamálo.
- ¿Mm?
- Llamá al médico.
- ...
- ....
- Pero está atendiendo en la otra sala.
- ¡Por favor! ....
- ¿.?
- Llamálo.
- ...
- Está naciendo.
lunes
cuatro caramelos
Los chicos de al lado están jugando en la pileta. Los vi por encima de la muralla cuando venía de tomar la merienda en la casa de Luisito. ¡Con el calor que hace! Yo le pedí a los reyes magos una de esas, y no sé por qué se la trajo a ellos y a mí me mandaron una cartita con los cuatro caramelos diciéndome que no me podían dar ni una pileta chiquitita porque "no alcanzaba para todos los nenes". Pero para Martín, el nene de al lado, sí alcanza. Mamá me dice todo el tiempo que me porte bien para que los reyes y papá Noel me traigan regalos, y yo me porto bien, pero a Martín siempre le traen lo que quiere, y encima es re malo y en la escuela siempre nos pega en especial a Luisito porque es chiquito y él es re grande porque repitió segundo grado y ahora que pasó a tercero se cambió a mi escuela y es re malo les pega a las nenas a veces también le pega a Lila y me dan ganas de pegarle pero no le pego porque seguro que se enoja y me mata sí me mata una vez a Gonzalo le hizo sangrar la nariz y de ahí no me junté más con él porque es re malo y a veces nos saca los lápices porque él los pierde y los muerde todos y no me los quiere dar porque dice que si no no puede hacer la tarea pero nunca hace la tarea y encima cuando le digo a la seño no le importa y le pregunta por qué nos saca los lápices y él le dice que es para hacer la tarea entonces la seño nos dice que seamos buenos compañeros y le prestemos y entonces le decimos que él nos pega y también a las nenas y también les tira del pelo y también le tira el pelo a Lila y me dan ganas de pegarle pero la seño espera al recreo y nos dice que tengamos paciencia y que juguemos con él que es así porque es nuevo y se quiere integrar al grupo y no sabe cómo y por eso quiere llamar la atención y nos pega y nos trata mal y nos saca los lápices y le pega a Lila y le pega a Lila y le tira del pelo y yo le quiero pegar y me pongo a llorar porque no puedo pegarle porque me molesta todo el tiempo y a mis amigos y a Lila y a las otras nenas pero la seño nos dice miren como juega tranquilo con los autitos y sí porque sabe que está hablando con nosotros si cuando se da vuelta él la mira y después cuando se va nos viene a decir que no le digamos más nada a la seño y le paga a Juancito en la panza para que les quede claro dice y se va otra vez la molesta a mi hermanita Lila y encima ella está en segundo y nosotros en tercero y él repitió y le tira del pelo y yo no entiendo por qué los reyes magos le traen la pileta y yo me tengo que mojar con la manguera en el patio y él jugando con sus hermanotes que seguro que le enseñan todas esas cosas y también le trae los videojuegos papá Noel y a mí me parece que deben ser malos los reyes y papá Noel y como él también es malo le traen las cosas a él y a mí me traen cuatro caramelos que encima les convidé a la tía Josefina y a don Armando que me trajo una pelota de trapo y a Lila porque estaba llorando porque le asustan los cohetes y el otro me lo quedé para mí y le voy a mandar de nuevo el papelito del caramelo a los reyes y les voy a escribir una carta para decirle que al tonto de Martín le traen la pileta esa gigante y a mí estos cuatro caramelos y seguro que no van a estar cuando llegue la carta porque seguro Martín los invitó a su pileta y se van a reir de mí porque lloro y porque tengo ganas de pegarle y encima les pega y a Lila también y también le tira del pelo y no sé por qué los reyes le traen a él la pileta y a mí estos cuatro caramelos de porquería.
domingo
algo sin importancia
La cobarde se acurrucó entre
las mantas de los perros. Se pasó horas así. Les contó todos sus pesares a los
cachorritos mientras los abrazaba y acariciaba. La madre de éstos, apiadándose
de la pobrecita, la alimentó con su propia leche. Después de un rato, un poco
más compuesta, se fue al almacén. Compró todas las galletitas de la góndola.
Sólo para disimular, se llevó hasta los estantes y volvió a su casa.
El chino, tan feliz de haber
obtenido una importantísima cantidad de dinero por parte de esta señorita que,
al parecer, estaba sufriendo una tremenda alteración emocional, se fue para el
fondo del local, absolutamente rígido.
La esposa, muy preocupada,
echó amablemente a todas las personas que estaban comprando, regalándole a cada
una los productos que habían agarrado hasta entonces, y se dirigió muy temerosa
y lentamente hacia donde había ido su marido. Antes de llegar frente a la
puerta, ésta estalló en miles de millones de pedacitos por el terrible golpe
que el chino le había propinado con su katana. La mujer se excitó tanto al
verlo aparecer con su armadura samurai (ya que en realidad no era chino, sino
japonés), que se lanzó sobre él, haciéndolo caer de espaldas al piso con ella
encima. Cuando estaba a punto de comenzar a desnudarlo, el chino le dio tal
puñetazo en el vientre, que la lanzó directamente al techo, en donde rebotó
para terminar en los brazos de su esposo, quien ya estaba de pie para
recibirla. Se sintió tan cómoda en él que casi se durmió al instante; pero
estaba más enamorada que nunca de su guerrero, así que se quedó mirando sus
ojos un largo rato (él nunca la miró), mientras la llevaba cargando por todas
las calles del barrio. Tras varios minutos de mirada, decidió cerrar los ojos y
apoyarse sobre el hombro del chino, disfrutando del dulce olor de su katana
oxidada.
Emma, que todavía estaba en
pijama, desayunaba muy tranquila. Su madre la mandó a comprar polenta. Ella
salió y se fue para el almacén del chino. Los chicos de la esquina se rieron al
verla pasar en pijama, y ella no entendió cómo les podía causar gracia su nuevo
y hermoso corte de pelo. Cuando llegó al almacén vio que estaba cerrado, con la
persiana baja y candados, pero entró igual, de una forma tan irrealmente
fantástica que ninguno de los peatones pudo advertir. Todas las luces estaban
apagadas y faltaba la góndola entera de las galletitas. Para justificar esto se
le ocurrió una historia muy graciosa sobre una chica deprimida que se había
comprado toda la mercancía faltante, algo de una espada vieja y al chino
llevando a upa a la china. Se cayó al piso sumergida en su propia carcajada
(producto de la estrafalaria situación que acababa de imaginar), que fue tan
larga y potente que hizo que se le caigan todas las bolsas de azúcar, una por
una, en la cabeza. Se comió uno de los paquetes, agarró la polenta y se dirigió
a la caja. Se paró del lado donde estaría la china y dijo ‘’dos con ochenta’’,
intentando igualar el acento de la cajera habitual, en un tono que sonó
italiano. Sonrió y se felicitó a sí misma por la fiel imitación acababa de
realizar, puso diez pesos en la caja, se dio su propio vuelto y se fue a su
casa. Dejó la polenta y se fue a la casa de su novio, todavía en pijamas.
Se fueron juntos al parque
Avellaneda, donde se pasaron toda la mañana haciendo batallas con sus
barriletes. Se besaron varias veces, pero en ningún momento se dirigieron la
palabra. Ese día no le importó tener que ir a la escuela.
sábado
bailarina
Danza al compás del silencio,
no se detiene ni por puta,
baila y baila sin detenerse,
tierra y cielo se disputan
mientras ella espera nunca
quién la lleva al paraíso,
mas no saben que en el piso
más que un ave ella vuela.
Dios te salve, María,
llena bailas de gracia,
y aunque muchos te envidien
graciarás toda la vida,
sin sufrirte la fatiga
de volcarte maquillaje
por esos hermosos pasajes
de tu rostro de divina,
celestial y femenina
de tu lado más amable.
Dios te salve y te guíe
y te vigile por las dudas
pero que no se entrometa
en tu elegante camino,
él no escribió tu destino
y lo hará menos ahora,
ahora que estoy yo contigo,
princesita de amapola,
flor hermosa de mi tierra,
flor de eterna primavera.
Basta ya de tus prejuicios,
no eres flor para la hoguera.
Baila, baila, baila y baila,
no te detengas jamás, nunca.
En la sombra se descubre
de tu cuerpo, el deseo;
del deseo, el anhelo
de danzar hasta la muerte,
sabe ella, no te lleve;
danzarás toda la vida.
No te olvides, tú, mi niña,
más que eso y más tú puedes.
No lo olvides, para siempre
danzas tú en el alma mía.
viernes
florencia
— ... bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla .
Le doy un beso.
— Claro, me das un beso para que deje de hablar, ¿no?
Le doy un beso.
Nos brota una carcajada.
jueves
como en esa canción infantil
¡Ey! ¡Señor! ¡Señor Conleche! ¡Eh! ¿Cómo le va, Arroz Conleche? ¡Tanto tiempo que no lo veía! ¿Qué cuenta de su vida? ¿Todo tranquilo? Y yo acá... bien, como dicen... ''tirando por no aflojar'', ¿vio? Pero qué cosa, ¿eh? Encontrarlo justo acá. ¿Sabe qué? Le cuento. Me estoy por casar. Sí, sí, no parece, ¿no? Hace ya mucho tiempo de eso... buenos tiempos. Pero ahora se vienen mejores. Sí... es una señorita muy guapa, ¿sabe? La conocí en un viaje que hice hace ya varios años a San Nicolás. Sí, ¿usted se acuerda? Buenos tiempos aquellos. Bueno, y desde ahí más o menos que andamos juntos y ahora decidimos casarnos. Sí... es toda una belleza. Y toda una compañera. Además es costurera, bah, ''modista'' le dicen ahora, ¿vio? Y sí, como andan las cosas. Sabe coser y bordar. ¿Qué más puede pedir uno? Sí... y timbera. Sí... no se imagina. Abre la puerta y se va a jugar, así nomás, apenas llega. Pero compañera, sobre todo compañera. Sí, es lo que uno necesita hoy en día. Es el próximo mes. Sí, no dude que estará invitado, sí... puede venir con su familia si quiere. Bueno, no lo quiero molestar más, señor Conleche. Muchas gracias por hacerse un momentito para hablar conmigo, ¿eh? Sí, disculpe que lo haya molestado. Sí, sí, muchas gracias. No hay de qué. Suerte, pibe, nos vemos pronto.
miércoles
0
mientras
tierra
cuenta
¿siguieron?
durmiendo
¿después?
¿continuaron?
tiempo
pudieron
partió
dientes
subió
pidió
¿Un breve descanso, tal vez?
¿Y si después no hay nada?
No vamos a volver,
vamos a volar y a pintar,
a colorear,
a pasear en bicicleta con los brazos abiertos.
¿Y si después no hay nada?
No vamos a volver,
vamos a volar y a pintar,
a colorear,
a pasear en bicicleta con los brazos abiertos.
martes
alter ego
Tu inesperada sorpresa me provee de un temor que aprendí a gozar. Tus ojos ingenuos se muestran atónitos. Ambos corazones, el mío y el tuyo, palpitan con más fuerza y rapidez. Tus gritos, llenos de horror y blasfemia, conforman el verdadero silencio. Los míos, dignos de un satisfecho lujurioso, arquean tus facciones al extremo. La pasión hace que mis extremidades actúen por instinto. Tus extremidades ya no te pertenecen. Tus dioses nos observan en el centro de su orgía. Mi mente flota y bucea en el éxtasis, en el clímax. Tu cerebro apenas decodifica amistad y odio, pero va aminorando el dolor. Tus dioses estallan en llantos de risas. Ambos corazones, el mío y el tuyo, se detienen precipitadamente, pero únicamente el mío vuelve a palpitar, saturado de satisfacción.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)