martes

alter ego


Tu inesperada sorpresa me provee de un temor que aprendí a gozar. Tus ojos ingenuos se muestran atónitos. Ambos corazones, el mío y el tuyo, palpitan con más fuerza y rapidez. Tus gritos, llenos de horror y blasfemia, conforman el verdadero silencio. Los míos, dignos de un satisfecho lujurioso, arquean tus facciones al extremo. La pasión hace que mis extremidades actúen por instinto. Tus extremidades ya no te pertenecen. Tus dioses nos observan en el centro de su orgía. Mi mente flota y bucea en el éxtasis, en el clímax. Tu cerebro apenas decodifica amistad y odio, pero va aminorando el dolor. Tus dioses estallan en llantos de risas. Ambos corazones, el mío y el tuyo, se detienen precipitadamente, pero únicamente el mío vuelve a palpitar, saturado de satisfacción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario